Ubicado en lo alto de la colina, este mirador ofrece unas vistas panorámicas impresionantes de la metrópoli y sus alrededores montañosos. La visita es una experiencia inolvidable, especialmente al atardecer, cuando la ciudad se ilumina y el cielo se pinta de colores vibrantes. Además de la vista, los visitantes pueden disfrutar de la arquitectura del Palacio del Obispado, un edificio histórico con una rica historia.












