Esta tranquila bahía, situada a las afueras de la capital chilena, ofrece una escapada serena de la bulliciosa ciudad. Sus aguas cristalinas, protegidas por acantilados rocosos, son perfectas para nadar y bucear. Visitar este paraíso oculto es una oportunidad de disfrutar de la naturaleza virgen y experimentar la auténtica belleza costera chilena, lejos de las multitudes.












