Esta imponente estructura religiosa, con sus agujas neogóticas que se alzan hacia el cielo, es un símbolo icónico de la ciudad y un ejemplo magistral de la arquitectura ecléctica. En su interior, los visitantes se maravillan con la grandiosidad de su altar mayor, las vidrieras coloridas que filtran la luz creando un ambiente místico, y la rica historia que se respira en cada rincón. La catedral, un punto de encuentro espiritual y cultural, alberga también reliquias sagradas y obras de arte religioso de valor incalculable, convirtiéndola en una visita imprescindible para comprender la identidad y el patrimonio de la región. No olvide admirar sus múltiples estilos arquitectónicos, un reflejo de las diversas etapas de su construcción.












