Este escudo, símbolo heráldico de la capital jalisciense, exhibe dos leones rampantes que custodian un árbol, representando valentía, fuerza y la fertilidad de la tierra. Su diseño intrincado, repleto de simbolismo histórico, narra el legado de la ciudad desde su fundación. Una visita ofrece una profunda conexión con la identidad y el patrimonio cultural de la urbe, permitiendo apreciar la rica historia encapsulada en cada detalle de la insignia. Contemplar este emblema es sumergirse en el espíritu mismo de la identidad tapatía.












