Un laberinto vibrante de colores, olores y sonidos, este mercado es una experiencia sensorial inigualable. Con tres pisos repletos de pasillos que se entrelazan, se encuentra de todo, desde artesanías tradicionales y ropa hasta comida callejera auténtica y productos frescos. Su atmósfera caótica y bulliciosa, combinada con la amabilidad de los comerciantes, lo convierte en un lugar auténtico para sumergirse en la cultura mexicana. No es solo un lugar de compras, sino una inmersión en el corazón palpitante de la ciudad.












