Esta impactante escultura rinde homenaje a Matlakoatl y Azcueitl, dos figuras femeninas de la mitología mexica asociadas al agua y la fertilidad, representando la dualidad de la vida y la muerte. Su imponente presencia en el espacio público invita a reflexionar sobre el legado prehispánico y la importancia de la cosmovisión ancestral. La obra, con sus formas abstractas y evocadoras, se convierte en un punto de encuentro entre el arte contemporáneo y la historia milenaria, ofreciendo una perspectiva única sobre la identidad de la ciudad. Visitar este monumento permite conectar con las raíces profundas del país y apreciar la riqueza cultural que lo define.








