Este antiguo volcán, ahora sitio arqueológico, ofrece vistas panorámicas impresionantes del valle. Fue un importante centro ceremonial para los antiguos habitantes, quienes realizaban rituales de fuego nuevo para asegurar la continuidad del ciclo vital. Subir a su cima permite conectar con el pasado prehispánico y disfrutar de un entorno natural preservado dentro de la metrópoli. La visita se enriquece con el museo del sitio, que exhibe valiosas piezas encontradas durante las excavaciones.












