Esta emblemática columna dorada, coronada por una Victoria Alada de bronce, se erige como un símbolo patrio y un triunfo artístico. Ubicada en el corazón del Paseo de la Reforma, su imponente presencia y el significado histórico que alberga la convierten en un punto de encuentro y celebración para los mexicanos. Descender a su base permite apreciar las esculturas que representan la guerra, la paz, la ley y la justicia, mientras que subir al mirador ofrece una vista panorámica inolvidable de la urbe. Visitar este monumento es conectar con la identidad nacional y admirar una obra maestra del arte neoclásico.












