Este santuario natural, a las afueras de la metrópoli, ofrece un respiro de aire fresco y paisajes boscosos impresionantes. Fundado como el primer parque nacional de México, alberga un antiguo convento carmelita, añadiendo una dimensión histórica y cultural a su belleza natural. Los visitantes pueden disfrutar de senderismo, ciclismo de montaña, y picnics, sumergiéndose en la tranquilidad de sus densos bosques de oyameles y pinos. Su cercanía a la ciudad y su rica biodiversidad lo convierten en un destino ideal para una escapada ecoturística revitalizante.












